
Juan de los Barrios O.F.M.
Retrato y escudo arzobispal. El retrato en óleo sobre tela, Obrador Neogranadino- Segunda mitad del Siglo XVII, forma parte del patrimonio artístico de la Arquidiócesis de Bogotá que se conserva en los espacios históricos de la Catedral Primada de Colombia y la Capilla del Sagrario. El escudo arzobispal corresponde a una reconstrucción heráldica digital realizada en 2026 por la Oficina Arquidiocesana de Gestión y Patrimonio Documental a partir de las fuentes primarias conservadas en el Libro Becerro de la Catedral Primada de Colombia. Para su elaboración se tomaron como base los dibujos ejecutados entre las décadas de 1940 y 1960 por Bernardo Sanz de Santamaría, Canónigo Honorario de la Basílica Primada, desarrollados a partir de las investigaciones históricas de José Restrepo Posada y las directrices impartidas por el Arzobispo Bernardo Herrera Restrepo para la recopilación y preservación de la memoria heráldica de los Arzobispos de Bogotá.
(c. 1496 – 12 de febrero de 1569)
Nacido hacia 1496 en la Villa de Pedroche, Extremadura, Fray Juan de los Barrios inició su camino religioso en la Orden Franciscana y ejerció durante años en las misiones del Perú. Designado en 1547 primer obispo de la Asunción del Río de la Plata, llegó incluso a ejecutar la erección de aquella diócesis en 1548, aunque nunca pudo tomar posesión efectiva de ella debido a los infortunios de la navegación atlántica.
Presentado para la diócesis de Santa Marta en 1551 y confirmado en 1552, arribó a América en 1553 tras una travesía marcada por naufragios, incendios y ataques de corsarios. Ese mismo año llegó a Santafé, donde comprendió que el porvenir de la Iglesia en el Nuevo Reino exigía instituciones sólidas y una presencia pastoral cercana. Impulsó entonces la construcción de una nueva iglesia catedral, visitó extensamente su vasto territorio y se empeñó en ordenar la vida eclesiástica de la región.
Su obra más trascendental fue la convocatoria del primer Sínodo Diocesano de Santafé, celebrado entre el 24 de mayo y el 3 de junio de 1556, considerado el punto de partida de la legislación eclesiástica en el territorio. A pesar de las tensiones con la Real Audiencia y con algunos conquistadores, defendió la dignidad de los indígenas, promovió la enseñanza de la doctrina cristiana y fortaleció la organización pastoral de la diócesis.
Bajo su gobierno se instaló solemnemente el Capítulo Catedral hacia 1558, se redactaron las primeras Consuetas en 1560, se reorganizaron conventos y se favoreció el desarrollo intelectual de Santafé. También enfrentó momentos difíciles, como su destierro temporal en 1562 a causa de conflictos jurisdiccionales con la Audiencia.
Un hecho decisivo ocurrió el 11 de septiembre de 1562, cuando la sede episcopal fue trasladada oficialmente de Santa Marta a Santafé. Poco después, mediante la bula In suprema Dignitatis Apostolicae Specula del 22 de marzo de 1564, el papa Pío IV elevó la diócesis a Arquidiócesis Metropolitana, con Cartagena y Popayán como sufragáneas, convirtiendo a Santafé en el principal centro eclesiástico del Nuevo Reino.
Hombre de profunda caridad, había destinado desde 1549 su propia residencia para la fundación del Hospital de San Pedro y, en su testamento del 20 de diciembre de 1564, dejó establecidas obras piadosas para la Catedral. Falleció casi repentinamente el 12 de febrero de 1569, dejando una Iglesia mejor organizada, una estructura institucional duradera y las bases del futuro desarrollo religioso de la Nueva Granada. Su memoria permaneció rodeada de veneración, pues años después de su muerte se afirmó que su cuerpo fue hallado incorrupto.
Tras su fallecimiento, el gobierno eclesiástico quedó en manos del Cabildo Catedralicio hasta la llegada de su sucesor. Entretanto, el deán Francisco de Adame recibió las confirmaciones pontificias de la erección arzobispal y presidió, el 12 de marzo de 1572, la colocación de la primera piedra de la nueva Catedral de la Inmaculada Concepción, obra que prolongaba el legado visionario de Fray Juan de los Barrios.

