GUÍA DE ORACIÓN

DEL 8 AL 19 DE JULIO
DISPOSICIÓN
- Diríjase a su altar o a un lugar en el que pueda concentrarse, en donde no haya interrupciones. Ojalá fuera su cuarto de oración.
- Ponga música instrumental para acompañar: Canto Gregoriano en la Paz de Cristo | Oración en un Monasterio Sagrado | Sin Anuncios
- Póngase de rodillas, sus manos en posición de oración en frente de su rostro
- Respire lentamente, haga 5 respiraciones silenciosas, mientras inhala profundamente cuente en su mente hasta 4, sostenga el aire y en la mente cuente hasta 2, exhale fuertemente por la boca cada vez.
- Mientras continúa normalizando la respiración repita en su mente la jaculatoria VEN SEÑOR JESÚS.
CLAVES DE ORACIÓN
- Haga la señal de la cruz para iniciar la oración
- Encienda una vela (puede ser de las comunes o de las que hoy en día venden de pilas)
Entre en diálogo con Dios pidiendo en primer lugar la presencia del Espíritu Santo (Rom. 8, 26 - 27)
Ayúdese con la canción:
¿Qué te dice Dios a través de la letra de la canción?
4. En esta semana vamos a estar meditando el Compendio de la doctrina social de la iglesia en su capítulo - EL DESIGNIO DE AMOR DE DIOS PARA LA HUMANIDAD:
MARTES 14 DE JULIO
1. Interiorice la catequesis de la doctrina social de la iglesia
Contemplando la gratuidad y la sobreabundancia del don divino del Hijo por parte del Padre, que Jesús ha enseñado y atestiguado ofreciendo su vida por nosotros, el Apóstol Juan capta el sentido profundo y la consecuencia más lógica de esta ofrenda: « Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud » (1 Jn 4,11-12). La reciprocidad del amor es exigida por el mandamiento que Jesús define nuevo y suyo: « como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros » (Jn 13,34). El mandamiento del amor recíproco traza el camino para vivir en Cristo la vida trinitaria en la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y transformar con Él la historia hasta su plenitud en la Jerusalén celeste.
2. Analice su vida (responda en su libreta de oración)
Contempla a Jesús entregando su vida por amor. Todo en Él es gratuidad: ama sin esperar recompensa, perdona sin guardar rencor y sirve sin buscar reconocimiento. Ese mismo amor es el que Dios derrama hoy sobre ti.
Ahora pregúntate con sencillez:
- ¿Hay alguien a quien me cuesta amar, perdonar o comprender? ¿Qué podría hacer para poder amar, perdonar o comprender a esa persona?
- ¿Busco servir con alegría o espero siempre ser servido y reconocido? ¿A quién podría servir hoy?
Escribe en tu libreta aquello que el Espíritu Santo inspira en tu corazón y aquello que deseas entregar al Señor.
3. Dialogue con Dios
Dale gracias a Dios porque te ha amado primero, sin condiciones y sin medida. Porque su amor no depende de tus méritos; es un regalo que brota del corazón del Padre y transforma tu vida.
Pide perdón por las veces que has cerrado tu corazón al hermano, cuando respondes con indiferencia, cuando juzgas antes de comprender o cuando olvidas que cada persona es un reflejo de su presencia.
Pídele que te enseñe a amar con la sencillez de san Francisco: con un corazón humilde, alegre y disponible para servir.
Pídele que aprendas a descubrirte en el pobre, en el enfermo, en quien está solo, en quien piensa diferente y en toda criatura que Él ha puesto en tu camino.
4. Haga un compromiso para ser mejor persona
Procuraré mirar a cada persona como un hermano o una hermana, recordando que, cuando amo gratuitamente, Tú permaneces en mí y tu amor alcanza su plenitud.
LUNES 13 DE JULIO
1. Interiorice la catequesis de la doctrina social de la iglesia
El Rostro de Dios, revelado progresivamente en la historia de la salvación, resplandece plenamente en el Rostro de Jesucristo Crucificado y Resucitado. Dios es Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, realmente distintos y realmente uno, porque son comunión infinita de amor. El amor gratuito de Dios por la humanidad se revela, ante todo, como amor fontal del Padre, de quien todo proviene; como comunicación gratuita que el Hijo hace de este amor, volviéndose a entregar al Padre y entregándose a los hombres; como fecundidad siempre nueva del amor divino que el Espíritu Santo infunde en el corazón de los hombres (cf. Rm 5,5).
Con las palabras y con las obras y, de forma plena y definitiva, con su muerte y resurrección,30 Jesucristo revela a la humanidad que Dios es Padre y que todos estamos llamados por gracia a hacernos hijos suyos en el Espíritu (cf. Rm 8,15; Ga 4,6), y por tanto hermanos y hermanas entre nosotros. Por esta razón la Iglesia cree firmemente « que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se halla en su Señor y Maestro »
2. Analice su vida (responda en su libreta de oración)
Detente unos instantes en silencio y contempla a Cristo en la cruz y glorioso en la resurrección. En Él se manifiesta el amor infinito de la Trinidad: el Padre que entrega a su Hijo por amor al mundo; el Hijo que se ofrece libremente por nuestra salvación; y el Espíritu Santo que derrama ese mismo amor en nuestros corazones.
Ahora deja que esa contemplación ilumine tu propia vida.
Pregúntate con sinceridad:
¿Quién es Dios Padre para ti? Descríbelo
¿Quién es Dios Hijo para ti? Haz un dibujo de lo primero que se te viene a la cabeza sobre Jesús
¿Quién es Dios Espíritu para ti? ¿Qué símbolo te llama más la atención? Nómbralo
¿Qué es la Santísima Trinidad para ti?
3. Dialogue con Dios
Con un corazón sincero acércate a la Santísima Trinidad
Pide la presencia del Espíritu Santo para orar mejor al Padre y al hijo, pide que el amor del Padre y del Hijo inunden tu vida, pide que toque tu consciencia para que puedas decir lo más pertinente
Dile a papito Dios lo que en este momento de tu vida necesitas decirle a un papá o a una mamá
Dile a Jesucristo, nuestro Señor, lo que en este momento de tu vida sería más cómodo decirle a un amigo
4. Haga un compromiso para ser mejor persona
Procuraré construir comunión donde haya división, ofrecer una palabra de esperanza donde exista desánimo y actuar con caridad incluso cuando me resulte difícil.
DOMINGO 12 DE JULIO
1. Interiorice la catequesis de la doctrina social de la iglesia
El amor que anima el ministerio de Jesús entre los hombres es el que el Hijo experimenta en la unión íntima con el Padre. El Nuevo Testamento nos permite penetrar en la experiencia que Jesús mismo vive y comunica del amor de Dios su Padre —Abbá— y, por tanto, en el corazón mismo de la vida divina. Jesús anuncia la misericordia liberadora de Dios en relación con aquellos que encuentra en su camino, comenzando por los pobres, los marginados, los pecadores, e invita a seguirlo porque Él es el primero que, de modo totalmente único, obedece al designio de amor de Dios como su enviado en el mundo.
La conciencia que Jesús tiene de ser el Hijo expresa precisamente esta experiencia originaria. El Hijo ha recibido todo, y gratuitamente, del Padre: « Todo lo que tiene el Padre es mío » (Jn 16,15); Él, a su vez, tiene la misión de hacer partícipes de este don y de esta relación filial a todos los hombres: « No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer » (Jn 15,15).
Reconocer el amor del Padre significa para Jesús inspirar su acción en la misma gratuidad y misericordia de Dios, generadoras de vida nueva, y convertirse así, con su misma existencia, en ejemplo y modelo para sus discípulos. Estos están llamados a vivir como Él y, después de su Pascua de muerte y resurrección, a vivir en Él y de Él, gracias al don sobreabundante del Espíritu Santo, el Consolador que interioriza en los corazones el estilo de vida de Cristo mismo.
2. Analice su vida (responda en su libreta de oración)
Contempla a Jesús. Míralo caminando entre los pobres, escuchando a los enfermos, acogiendo a los pecadores, levantando a quienes habían perdido la esperanza. Pregúntate: ¿de dónde brota ese modo de amar? Brota de su unión con el Padre. Todo lo que Jesús hace nace del amor que recibe del Abbá.
Ahora dirige la mirada hacia tu propia vida.
Pregúntate con sinceridad:
- ¿Vivo como un hijo amado del Padre o como alguien que cree que debe ganarse su amor?
- ¿Busco hacer la voluntad de Dios o solo aquello que me resulta cómodo y conveniente?
- ¿Mi relación con Jesús transforma la manera como trato a mi familia, a mis compañeros y a quienes más necesitan de mí?
- ¿Reconozco los dones que gratuitamente he recibido y los pongo al servicio de los demás?
- ¿A quién me cuesta mirar con la misericordia con la que Jesús me mira?
- Si hoy Jesús caminara conmigo, ¿qué aspecto de mi vida me invitaría a transformar para parecerme más a Él?
Escribe en tu libreta aquello que el Espíritu Santo va suscitando en tu corazón. No escribas solo tus errores; escribe también los regalos que Dios ya ha sembrado en ti y por los cuales puedes darle gracias.
3. Dialogue con Dios
Dale gracias al Padre Dios porque todo lo que eres lo has recibido gratuitamente. Haz una lista pequeña de esas cosas.
Reconoce las veces que has vivido como si estuvieras solo. Recuerda algún momento en el que eso haya sucedido.
Pídele a Jesús, Maestro y Amigo, que te enseñe a vivir como Él vivio. Pídele que tu corazón aprenda a descansar en el Padre, para que tus palabras, tus decisiones y tus acciones broten del amor y no del miedo, del servicio y no del orgullo.
Pídele al Espíritu Santo, Consolador, que te ayude a interiorizar en tí los sentimientos de Cristo. Pídele que te haga dócil a sus inspiraciones para que, en cada decisión de este día, puedas preguntarte: ¿qué haría Jesús en mi lugar?
4. Haga un compromiso para ser mejor persona
Me comprometo a vivir este día como un hijo amado del Padre y como un amigo tuyo. Antes de actuar, procuraré preguntarme si aquello que voy a decir o hacer nace del amor o del egoísmo.
SÁBADO 11 DE JULIO
1. Interiorice la catequesis de la doctrina social de la iglesia
La benevolencia y la misericordia, que inspiran el actuar de Dios y ofrecen su clave de interpretación, se vuelven tan cercanas al hombre que asumen los rasgos del hombre Jesús, el Verbo hecho carne. En la narración de Lucas, Jesús describe su ministerio mesiánico con las palabras de Isaías que reclaman el significado profético del jubileo: « El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor » (4,18-19; cf. Is 61,1-2). Jesús se sitúa, pues, en la línea del cumplimiento, no sólo porque lleva a cabo lo que había sido prometido y era esperado por Israel, sino también, en un sentido más profundo, porque en Él se cumple el evento decisivo de la historia de Dios con los hombres. Jesús, en efecto, proclama: « El que me ha visto a mí, ha visto al Padre » (Jn 14,9). Expresado con otras palabras, Jesús manifiesta tangiblemente y de modo definitivo quién es Dios y cómo se comporta con los hombres.
2. Analice su vida (responda en su libreta de oración)
En Jesús descubrimos el verdadero rostro de Dios: un Padre lleno de benevolencia y misericordia. Él se acercó a los pobres, consoló a los que sufrían, liberó a los oprimidos, devolvió la esperanza a los desanimados y mostró que el amor siempre tiene la última palabra. Quien contempla a Jesús conoce el corazón del Padre.
Reflexiona con sinceridad:
- ¿Creo que Dios me mira con misericordia, incluso cuando me equivoco?
- ¿Cómo reflejo el rostro de Jesús en mi manera de tratar a los demás?
- ¿Soy capaz de acercarme a quien sufre, escuchar a quien se siente solo y tender la mano a quien necesita ayuda?
- ¿Hay actitudes de dureza, indiferencia o juicio que me impiden vivir la misericordia de Dios?
- ¿Qué me invita hoy Jesús a transformar para parecerme más a Él?
Escribe en tu libreta aquello que deseas poner en las manos de Jesús para que su amor renueve tu corazón.
3. Dialogue con Dios
Al mirarte a tí Jesús descubro el inmenso amor del Padre. En tus palabras encuentro consuelo; en tus gestos, misericordia; y en tu vida, el camino que me conduce a Dios.
Dale gracias a Jesús porque nunca pasa de largo ante tus necesidades.
Aunque sé que conoces mis heridas, mis luchas y mis esperanzas, hoy vuelvo a entregártelas, cuéntaselas al Señor.
Pídele al Señor que haga que tu corazón se parezca al suyo.
Pídele que te enseñe a mirar con compasión antes que con juicio, a servir antes que ser servido y a llevar esperanza donde haya tristeza, perdón donde haya ofensa y paz donde exista división.
Pídele que quienes se encuentren contigo puedan descubrir, a través de tus palabras y de tus acciones, un reflejo de su bondad y de su misericordia.
Pídele perdón por las veces que no muestras su rostro con tus acciones.
4. Haga un compromiso para ser mejor persona
Hoy me comprometo a hacer visible tu misericordia con una acción concreta: escucharé con atención a quien necesite ser escuchado, ofreceré mi ayuda a quien lo requiera o perdonaré una ofensa que aún guardo en mi corazón.
VIERNES 10 DE JULIO
1. Interiorice la catequesis de la doctrina social de la iglesia
Del Decálogo deriva un compromiso que implica no sólo lo que se refiere a la fidelidad al único Dios verdadero, sino también las relaciones sociales dentro del pueblo de la Alianza. Estas últimas están reguladas especialmente por lo que ha sido llamado el derecho del pobre: « Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos... no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, sino que le abrirás tu mano y le prestarás lo que necesite para remediar su indigencia » (Dt 15,7-8). Todo esto vale también con respecto al forastero: « Cuando un forastero resida junto a ti, en vuestra tierra, no le molestéis. Al forastero que reside junto a vosotros, le miraréis como a uno de vuestro pueblo y lo amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios » (Lv 19,33-34). El don de la liberación y de la tierra prometida, la Alianza del Sinaí y el Decálogo, están, por tanto, íntimamente unidos por una praxis que debe regular el desarrollo de la sociedad israelita en la justicia y en la solidaridad.
2. Analice su vida (responda en su libreta de oración)
Señor, hoy me invitas a mirar mi corazón con sinceridad:
¿Soy capaz de reconocer las necesidades de quienes me rodean?
¿Comparto con generosidad lo que tengo, o cierro mi corazón ante el sufrimiento de los demás?
¿Trato con respeto, acogida y amor a quienes son diferentes, nuevos o se sienten solos?
Ayúdame a descubrir si mis acciones reflejan la Alianza que Tú has hecho conmigo.
3. Dialogue con Dios
Dale gracias al Padre bueno porque te ha liberado con su amor y te llama a vivir como hijo suyo.
Pídele que te enseñe a abrir tus manos y tu corazón al pobre, al necesitado y al forastero.
Pídele que no permita que la indiferencia o el egoísmo te alejen de Él.
Pídele que te ayude a comprender que servir, compartir y acoger a los demás es una manera concreta de amarlo y de construir un mundo más justo y fraterno.
Pídele perdón por las veces en las que conociendo la necesidad de alguien no has hecho lo suficiente para ayudarlo.
Pídele perdón por las veces que tus propias acciones te hacen esclavo como estaba el pueblo de Israel en Egipto.
Pídele perdón porque no acoges su liberación y sigues siendo esclavo de tus pecados.
Pídele la fuerza para luchar contra tu pecado.
4. Haga un compromiso para ser mejor persona
Señor, hoy me comprometo a realizar un gesto concreto de solidaridad con una persona que lo necesite, a tratar con respeto y amabilidad a todos, especialmente a quienes se sienten excluidos, y a recordar que vivir tu Alianza significa construir justicia, compartir con generosidad y amar al prójimo como Tú me amas. Amén.
JUEVES 9 DE JULIO
1. Interiorice la catequesis de la doctrina social de la iglesia
A la gratuidad del actuar divino, históricamente eficaz, le acompaña constantemente el compromiso de la Alianza, propuesto por Dios y asumido por Israel. En el monte Sinaí, la iniciativa de Dios se plasma en la Alianza con su pueblo, al que da el Decálogo de los mandamientos revelados por el Señor (cf. Ex 19-24). Las « diez palabras » (Ex 34,28; cf. Dt 4,13; 10,4) « expresan las implicaciones de la pertenencia a Dios instituida por la Alianza. La existencia moral es respuesta a la iniciativa amorosa del Señor. Es reconocimiento, homenaje a Dios y culto de acción de gracias. Es cooperación con el designio que Dios se propone en la historia »
2. Analice su vida (responda en su libreta de oración)
Dios toma siempre la iniciativa de amarnos. En la Alianza con el pueblo de Israel entregó los mandamientos, no como una carga, sino como un camino para vivir en libertad, amar y permanecer cerca de Él. Cumplir su voluntad es una respuesta agradecida al inmenso amor que primero hemos recibido.
Reflexiona:
- ¿Reconozco que Dios me ama antes de que yo haga algo por Él?
- ¿Vivo los mandamientos como un camino de amor y libertad o solo como obligaciones?
- ¿Cómo respondo al amor que Dios me demuestra cada día?
Escribe en tu libreta una manera concreta en la que hoy puedes corresponder al amor de Dios.
3. Dialogue con Dios
Gracias porque siempre das el primer paso para acercarte a mí. Tu amor es fiel y tu Alianza permanece para siempre.
Enséñame a responder con un corazón agradecido, viviendo según tu voluntad y haciendo de tus mandamientos una expresión de amor hacia Ti y hacia los demás.
Que mis decisiones, mis palabras y mis acciones sean una respuesta generosa a todo lo que has hecho por mí.
4. Haga un compromiso para ser mejor persona
Hoy me comprometo a vivir uno de tus mandamientos con mayor conciencia, procurando que mis acciones reflejen el amor que he recibido de Ti.
MIÉRCOLES 8 DE JULIO
1. Interiorice la catequesis de la doctrina social de la iglesia
Sobre el fondo de la experiencia religiosa universal, compartido de formas diversas, se destaca la Revelación que Dios hace progresivamente de Sí mismo al pueblo de Israel. Esta Revelación responde de un modo inesperado y sorprendente a la búsqueda humana de lo divino, gracias a las acciones históricas, puntuales e incisivas, en las que se manifiesta el amor de Dios por el hombre. Según el libro del Éxodo, el Señor dirige a Moisés estas palabras: « Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos. He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel » (Ex 3,7-8). La cercanía gratuita de Dios —a la que alude su mismo Nombre, que Él revela a Moisés, « Yo soy el que soy » (Ex 3,14)—, se manifiesta en la liberación de la esclavitud y en la promesa, que se convierte en acción histórica, de la que se origina el proceso de identificación colectiva del pueblo del Señor, a través de la conquista de la libertad y de la tierra que Dios le dona.
2. Analice su vida (responda en su libreta de oración)
Dios escuchó el clamor de su pueblo en Egipto, conoció su sufrimiento y salió a su encuentro para liberarlo. Él sigue actuando hoy en la vida de cada persona, acompañándola en sus alegrías, dificultades y esperanzas.
Reflexiona:
- ¿Creo que Dios conoce mis alegrías, mis preocupaciones y mis sufrimientos?
- ¿De qué esclavitudes, miedos o actitudes necesito que el Señor me libere?
- ¿Reconozco los momentos en los que Dios ha estado presente guiando mi camino?
Escribe aquello que hoy deseas confiar al Señor para que Él te conduzca hacia una vida más libre y plena.
3. Dialogue con Dios
Tú eres el Dios que escucha el clamor de tu pueblo y nunca permanece indiferente ante el sufrimiento de tus hijos.
Gracias porque conoces mi vida, mis luchas y mis esperanzas. Cuando me sienta débil o perdido, recuérdame que Tú caminas conmigo y que siempre me invitas a salir de aquello que me esclaviza para vivir en la libertad de tu amor.
Ayúdame a confiar en tu presencia y a seguir el camino que me conduce hacia Ti.
4. Haga un compromiso para ser mejor persona
Hoy me comprometo a confiar más en Ti y a dar un paso hacia la libertad que me ofreces, dejando atrás una actitud, un miedo o una costumbre que me aleje de tu amor.
