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SAN JOSÉ, RUEGA POR NOSOTROS

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Vivamos esta fecha con la alegría que nos concedió el 1º de mayo del 2013 la Congregación para el Culto Divino.

El siglo XIX conoció un inusitado desarrollo de la devoción a San José, desde el orden personal hasta la dedicación de cientos de iglesias, congregaciones religiosas masculinas y femeninas y la profusión de escritos sobre sus virtudes y ejemplos, coronados por el patronazgo universal de San José sobre  la Iglesia, reconocido por Pío IX en 1870 a petición de 300 obispos del ConcilioVaticano I. 

En particular, muchas obras de caridad fueron puestas bajo la protección de San José y se insistió con gran provecho en exponer la figura del Santo como ejemplo de laboriosidad, silencio, orden, previsión y prudencia.  Muy presente ya en el arte desde tiempos inmemoriales, San José reafirmó su carácter modélico y su tutela sobre todo aquello que confluyera a la gloria de Dios, el sostenimiento de los hogares y la caridad hacia los pobres.  Ya Santa Teresa de Ávila había puesto bajo su protección sus conventos y ahora decenas de casas religiosas estaban encomendadas a su amparo, particularmente aquellas dedicadas a las obras de promoción social, educación y asistencia. 

Otro tanto ocurrió en el mundo de las misiones, donde muchas estaciones de evangelización fueron puestas a su custodia y el nombre del Santo pronto fue asociado a instituciones eficientes y sencillas que propagaron el Evangelio en lugares muy alejados de África y Oceanía.  La devoción a San José se acentuó como fuente fecunda de meditación, inspirada en el tutor de la Sagrada Familia y encargado de velar por su sostenimiento y la educación del Salvador, que crecía en edad y sabiduría ante los ojos de Dios (Lc 2,40). 

Santa Juana Jugan (Francia, 1792-1879) solía encomendar a San José los caminos de la colecta en que las Hermanitas de los Pobres, fundadas por ella, recorrían pueblos y ciudades en busca de las donaciones que les permitían atender a sus ancianos.  Una bella imagen del Santo recibe siempre a los visitantes de sus casas, con un letrero adjunto y unos víveres a sus pies que recuerdan las necesidades básicas del hogar y apelan a la generosidad de los benefactores. 

Por otra parte, no olvidemos que también nuestro Seminario Mayor está consagrado a la figura de San José, patrono providente y ejemplo de las virtudes de nuestros sacerdotes, dedicados a atender a la famila de Dios con su inquebrantable fe, su oración y su vida austera y solidaria.  Aún está en la memoria de los sacerdotes de la Arquidiócesis los cantos a San José compuestos por el maestro Luis Torres para su festividad el 19 de marzo y la imagen del patio central, que evoca su protección sobre la casa y los formadores y seminaristas. 

 Vivamos esta fecha con la alegría que nos concedió el 1º de mayo del 2013 la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos con el decreto Paternas vices, promulgado bajo la autoridad del papa Francisco, al incluir el nombre de San José en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV  (Ya el 13 de noviembre de 1962, el Papa Juan XXIII había insertado el nombre de san José el Canon Romano. Originalmente fue el Papa Benedicto XVI quien tuvo la iniciativa de extender esta inserción a las otras tres plegarias eucarísticas, lo cual ahora ha sido felizmente confirmado por el Papa actual) y promovamos en todos los ámbitos posibles la profunda y viril devoción al Patrono de la Iglesia Universal.