Para la iglesia católica, la figura del maestro es esencial en el crecimiento, desarrollo y madurez del ser humano. El Maestro no es una figura decorativa, sino que es quien propicia los ambientes necesarios de enseñanza y aprendizaje que permiten que la persona se descubra a sí misma, al mundo, se integre a él y lo transforme.
El maestro por lo tanto es el modelo de principios, convicciones, valores y actitudes que le van ayudar al discípulo a configurarse como persona, como ciudadano, como creyente y servidor de los demás.
Gracias por su presencia y por su compromiso de dejar una huella profunda en el campo formativo en cada una de las instituciones que constituyen nuestro Sistema Educativo de la Arquidiócesis de Bogotá – SEAB.
Cuenten con mi apoyo, cercanía y oración.
Con mi saludo cordial,
Cardenal RUBÉN SALAZAR GÓMEZ
Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia
Presidente del CELAM

