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Pastoral de la Infancia

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Fortalecer nuestra Pastoral de Infancia es garantizar una Iglesia siempre renovada

Empecemos recordando que “La pastoral misionera se propone dinamizar todo el proceso evangelizador para que se llegue a un real compromiso misionero. Con ello el cristiano, que ha estado recibiendo el servicio evangelizador, se compromete y da testimonio haciendo el anuncio del Evangelio y creciendo de su fe” (Pontificium Opus a Sancta Infantia), por eso la invitación concreta a que todos los niños y niñas hagan parte de la tarea fundamental de la evangelización ya que por su misma condición están siempre abiertos, dispuestos y deseosos de compartir, de aprender y crecer en el don de Dios.

La pastoral de la infancia y la evangelización integral necesitan tomar en consideración el elemento lúdico de la vida, ya que es el motor que hace visible a los niños y niñas; en la vida de la iglesia el espacio para el juego, para lo lúdico, no sólo debe ubicarse en el momento "social", sino que debe encontrar amplia cabida en la liturgia, en la teología y la educación, así lograremos que en el contexto del juego, los adultos aprendamos también a ceder el liderazgo a los niños y a dejarnos enseñar por ellos.

Hoy, los niños ya no son pasivos receptores del evangelio, sino que se han convertido en personas que cuestionan la coherencia de vida de sus familias, sus maestros, su Iglesia y esto se convierte en un reto para todos los que estamos llamados a hacer visible el Reino de Dios: reino del Amor, del encuentro, del perdón.

Debe ser aleccionador y humillante a la vez, que Jesús dijera a sus discípulos y hoy a nosotros:

“Dejad a los niños venid a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. (Mc 10.14-15)”.

Y nos surgiría la pregunta: ¿Nuestra iglesia hoy permite que los niños se acerquen a Ella?, ¿las puertas de nuestras Parroquias están abiertas para que los niños avancen desde su realidad infantil en la evangelización?

Aún estamos lejos de cumplir a cabalidad con el objetivo de la Pastoral de la infancia ya que vivimos en una sociedad donde la vida y los valores de la niñez se ven afectados gravemente, llevándonos a atentar contra los derechos de los niños aún como dolorosamente lo vemos en las noticias de todos los días, hasta arrebatándoles la vida desde el mismo vientre de sus madres o a manos de aquellos que deberían ser sus primeros protectores: sus padres y maestros.

Grandes retos enfrenta nuestra Iglesia frente a los niños y niñas de nuestro país:

  1. Cero tolerancia a los abusos
  2. Implementar protocolos de prevención en todos los entornos donde haya presencia habitual de niños y niñas
  3. Formación frente al tema de la niñez para toda la comunidad cristiana: sacerdotes, agentes de pastoral, comunidades religiosas y familia en general
  4. Descubrir en los niños y niñas auténticos agentes de pastoral, que marcan la conciencia de sus familias y por lo tanto de su comunidad en general.
  5. Permitir que los niños hagan parte de nuestras celebraciones litúrgicas no como entes pasivos sino con el liderazgo y la espontaneidad que los caracteriza.

 

“Fortalecer nuestra Pastoral de Infancia es garantizar una Iglesia siempre renovada”