Tal como señala el Vaticano II, “La formación para el apostolado debe comenzar desde la primera educación de los niños”, por eso, la animación de la infancia misionera busca que éstos (los pequeños), tomen conciencia de pertenecer a la Iglesia que es por naturaleza y por mandato de Jesús misionera: “Id y anunciad la Buena Nueva a todos los pueblos”. Este programa tiene su punto de apoyo en los Sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía.Es la única Pastoral en el mundo en mano de los niños: ellos son los protagonistas y al mismo tiempo los destinatarios. De manera sistemática y bajo la orientación de sus animadores, la infancia se capacita progresivamente para cumplir su propia misión y colaborar en la evangelización de otros niños.

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