La tarea pastoral que cumplen los ministerios musicales, coros y solistas, aunque un tanto escondida es demasiado importante. En las escrituras se nombra considerablemente, la acción de acompañar diferentes momentos cantando himnos alabando al Rey; innegablemente la música es un medio y herramienta, para llevar la buena nueva del Señor a los corazones de quienes lo conocemos y de los que aún no lo hacen.
¿Se puede entonces evangelizar a través de la música? La respuesta es sí, absolutamente, la música que ha sido la herramienta que por generaciones ha movido masas de jóvenes, y en general masas de personas de todas las edades, de distintas culturas, que ha logrado enriquecer las costumbres de regiones y países alrededor del mundo, es, considero yo, uno de los medios perfectos para llevar a cabo la labor de cultivar y compartir el mensaje real del Señor.
Conocer nuestras raíces católicas, nuestros ritos y celebraciones, nos ayudará a hacer un correcto acompañamiento, sin caer en el error de contar parcialmente o no transmitir el mensaje del Señor como realmente fue enviado.
Lo maravilloso de esta tarea básicamente lo es todo, desde el poder magnífico que tiene de mover almas, suscitar sentimientos y enamorar corazones hasta el maravilloso don de construir y formar iglesia; sólo Dios sabe cuántos corazones se han convertido a través de canciones, cuántas personas han conocido a Jesús por medio de la combinación armoniosa de letras y acordes.
Nuestra tarea es formar y labrar nuestra fe para las generaciones venideras, si bien es cierto la sociedad trae consigo más incredulidad y menos amor y disposición de servir al Señor, pero una herramienta tan poderosa como lo es la música puede atraer a muchos más creyentes y acercarlos a ese encuentro amoroso con el Padre, haciendo que su experiencia de amor invité a otros a vivirla, a conocerla, y enamorarse del camino de papá Dios; como bien dice una canción "... Es imposible conocerte y no amarte, es imposible amarte y no seguirte…"
La juventud es hoy y eso bien lo sabe la iglesia católica, quien ha venido creando espacios para que nosotros continuemos la edificación de esta fe, donde se vale de una serie de actividades dinámicas y muy atractivas para nosotros los jóvenes, que precisamente provoquen ese encuentro cercano con Jesús, donde nos involucra y nos propone ser agentes activos de la comunidad motivando a los demás feligreses a seguir de cerca el caminar de la iglesia siempre de la mano del Señor.
Cantarle a Cristo también está de moda y es labor de nosotros los jóvenes hacer que otros jóvenes de nuestras generaciones se enamoren del Señor y se atrevan a seguirlo, a amarlo, y pienso que la música puede ser ese medio atractivo y maravilloso para hacerlo, por supuesto, acompañado de un buen testimonio de vida que se logra siguiendo los preceptos del Padre.
¡Anímense jóvenes! que nuestra fe está más viva que nunca, siempre tengamos esa llama encendida del amor hacia el Padre y las ganas de seguir en la tarea de construir comunidad en el amor del Señor.

